1. El Perú ingresa al año 2017 y, en cuenta regresiva, a cuatro años del bicentenario de fundación de la república, sin haber logrado saldar las fracturas históricas que lo mantienen en el atraso, la dependencia, las inequidades sociales que afectan a las grandes mayorías. Anclado a una economía primario exportadora en beneficio de las grandes transnacionales, es inevitable el estancamiento científico y tecnológico, y con ello la imposibilidad de participar en condiciones ventajosas en un escenario mundial cambiante, donde el conocimiento, siempre que esté al servicio de una vida digna, resulta el factor clave para superar el atraso y conquistar el desarrollo de las naciones. A ello hay que sumar una herencia centralista, autoritaria, excluyente, que recorre de la colonia a la actualidad. Tal es la obra de las clases dominantes que durante el periodo republicano no han sabido hacer otra cosa que enfeudar el país a los intereses del capital foráneo y oligarquías nativas.
  2. El modelo neoliberal que empezó a aplicarse desde la última década del siglo pasado, se ha ido profundizando desde entonces, con cada uno de los gobiernos. Circunstancias externas excepcionales permitieron crecimiento económico pero no significaron el desarrollo integral que el país demanda, reducción parcial de la pobreza pero también alta concentración de la riqueza en pocas manos. En tales condiciones, con un estado  neoliberal subsidiario del mercado,  se entronizan el entreguismo y saqueo de los recursos naturales, se facilita la presencia de bases militares norteamericanas, se descomponen las instituciones minadas  por la inmoralidad y corrupción, se abre paso el autoritarismo como mecanismo de contención del movimiento popular, se potencia la inseguridad ciudadana, la expansión del narcotráfico y el crimen organizado. En lugar de desarrollo sostenido, justicia social, bienestar general de la población, democracia participativa y estabilidad, se muestran los signos de la decadencia de una sociedad regida por los parámetros de la globalización capitalista neoliberal en crisis.   
  3. Quienes encarnamos el cambio democrático, patriótico, con justicia social y regeneración moral, en oposición al continuismo neoliberal tenemos también responsabilidad en esta situación, al no haber podido construir una alternativa de cambio democrático y patriótico que, apoyándose en las masas y en la unidad más amplia del campo popular, sea capaz de contenerla y revertirla.  En el último proceso electoral las fuerzas de la izquierda y el progresismo se mostraron nuevamente incapaces de unirse en función de un proyecto de país, desaprovechando la gran oportunidad de forjar una alternativa seria y viable de gobierno y abrir un nuevo rumbo a nuestra patria, sobre todo si se toma en cuenta las debilidades y desprestigio de las opciones neoliberales y el sentimiento de cambio que se expresa en vastos sectores de la población.  En ausencia de una visión estratégica de la política se impusieron el coyunturalismo, el ventajismo sectario y estrecho, el fetichismo electoral, el caudillismo y el pragmatismo, y con ello la imposibilidad de protagonismo político y popular indispensables para sacar al Perú del hoyo en que se encuentra.
  4. Como no podía ser de otro modo, el gobierno del presidente Kuczynski y el fujimorismo con mayoría parlamentaria, se han convertido en cara y sello del continuismo y profundización neoliberal. Sus contradicciones son de orden secundario, representan pujas por posiciones de poder y usufructo, de ninguna manera opciones distintas al modelo. La escandalosa corrupción puesta al descubierto en el caso Odebrecht, cuyas raíces se extienden al primer gobierno de Alan García y que compromete a los gobiernos sucesivos, muestra el grado de descomposición y anomia social que aqueja a nuestra patria, situación que no puede ser modificada por los directos responsables de estos hechos, ni en los marcos del ordenamiento político, jurídico y constitucional vigente que apañan la impunidad de los corruptos y el statu quo de la podredumbre neoliberal y conservadora.
  5. No nos hagamos ilusiones: los grandes cambios que el Perú necesita solo pueden provenir de la acción de las masas conscientes y organizadas y de las organizaciones políticas que sepan convertirse en verdaderas vanguardias cuyas acciones correspondan a una visión y compromiso transformador de la sociedad peruana. Forjar este sujeto histórico es la tarea más importante del presente, que no se reduce al unilateralismo electoral y peor, electorero. El reto es grande para las organizaciones de la izquierda y el progresismo, pues significa superar la cortedad de miras, la oposición sin alternativa, el burocratismo, la cultura caudillista; en palabras del Amauta, asumir la política como un gran ideal de realización humana. Solo de este modo es posible diferenciarse y romper con la forma decadente de hacer política que ha impuesto la derecha y que ha contaminado a la izquierda; capaces de ganar a las amplias mayorías que quieren cambios verdaderos abriendo un nuevo curso a nuestra patria, de enfrentar con éxito la contraofensiva del imperio del Norte orientada a recuperar su hegemonía irrestricta, reinstaurando gobiernos ultra conservadores en la región.
  6. La acción política, su necesaria unidad, no puede marchar aislada del movimiento popular y de la lucha de ideas. Reconstruir y centralizar el tejido social, superando la fragmentación existente, es una tarea pendiente que debemos asumir tomando en cuenta los cambios ocurridos en la economía, la política y la composición de clases, los nuevos actores sociales y las nuevas demandas que conllevan. Asimismo, es imprescindible la acción en el terreno de las ideas, la cultura y el programa para ganar la mente de la gente, sin la cual no se puede hablar de una verdadera victoria sobre el neoliberalismo, ni de construir una nueva sociedad regenerada, cuyos valores sintonicen con el progreso del país y el bienestar de las mayorías.
  7. El Partido Comunista del Perú – Patria Roja nunca ha rehuido de sus responsabilidades; asumimos el activo y pasivo del desempeño de la izquierda peruana. Conscientes de la necesidad de enmendar rumbos para actuar en correspondencia con los intereses históricos del Perú y sus habitantes, llamamos a los comunistas y socialistas, a las organizaciones de izquierda y progresistas, a los trabajadores del campo y la ciudad, a las etnias y pueblos originarios, a los hombres y mujeres que aspiran a un país distinto, a los intelectuales, jóvenes, artistas, a todos los que recusan al modelo neoliberal y están dispuestos a abrir paso al cambio democrático y patriótico, a trabajar juntos en esta gran tarea histórica. Saludamos toda iniciativa que contribuya a este propósito, que comparten también el MÁS y UNETE. Nada justifica la división en el campo popular, el progresismo y la izquierda, que solo conduce al continuismo del modelo, el sistema y sus lacras.
  8. Hagamos de este 2017 un año de construcción responsable de la unidad, colocando por delante los intereses del país y de las masas populares. Llamamos a dejar de lado los hegemonismos y las disputas estériles por candidaturas; a poner en el centro un programa alternativo básico que debe incluir los siguientes puntos:
  • Nueva Constitución para una nueva república
  • Justicia social, regeneración moral y lucha frontal contra la corrupción.
  • Combate a la criminalidad y el narcotráfico saneando a la Policía, el Poder Judicial y los diversos sectores del Estado, y apoyándose en las masas organizadas.
  • Trabajo con salarios y pensiones dignos para todos.
  • Agro y pesca para el desarrollo nacional y soberanía alimentaria.
  • Salud y educación gratuitas, universales y de calidad.
  • Defensa de los recursos naturales y protección del medio ambiente
  • Promoción de la ciencia, la tecnología y la investigación para el desarrollo nacional.
  • Respeto a los derechos de las comunidades campesinas, rondas y pueblos originarios
  • Equidad de género, despenalización del aborto, matrimonio igualitario
  • Modelo de desarrollo autocentrado, sustentable, sostenible
  • Gobierno democrático, patriótico, descentralista, de ancha base social
  • Soberanía y autodecisión, fuera las bases norteamericanas de nuestro territorio. Integración latinoamericana y caribeña. Zona de paz libre de armas atómicas.

Perú, 10 de enero 2017

Comité Central