Por: Augusto Lostaunau Moscol *

En el proceso ideológico existe un elemento cognoscitivo, y en el desarrollo del conocimiento existe un aspecto ideológico”
(Kelle-Kovalson)

El gran historiador de la república, don Jorge Basadre Grohmann, durante el discurso que brindó en el CADE 79 sentenció que:

El micro-universo que es un Estado, requiere comando. No en un sentido tiránico o arbitrario, ni tampoco dentro de la sensualidad de gozar de la agradable oportunidad para repartir prebendas a los amigos y marginar sistemáticamente a los enemigos”. (1981)

Terminando la penúltima dictadura de las muchas que hemos tenido en el siglo XX, fue el historiador Jorge Basadre quien sentenció que la política de repartir prebendas forma parte de esa manera corrupta de administrar el Estado por parte de la gran mayoría de gobernantes del Perú. Ya sea bajo regímenes dictatoriales o gobiernos nacidos en las ánforas por “voluntad popular”, en la historia republicana de nuestro país. Y, si bien es cierto, casi la gran mayoría de los países latinoamericanos sufren de esa enfermedad de los gobiernos con sensualidad, en el caso nuestro, siempre hemos recurrido a la política del “borrón y cuenta nueva” para no enfrentar ese legado de inmoralidad que aqueja en nuestra sociedad.

Para el destacado y reconocido psiquiatra Saúl Peña la corrupción es:

“…la acción de dañar, pervertir, depravar y echar a perder manipulativa y utilitariamente a alguien con propósitos malsanos, alterando y trastocando su identidad, propiciando, consciente o inconscientemente, la complicidad en el logro de esta finalidad. La corrupción contamina la cultura, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida”. (2001)

Es decir, la corrupción daña y pervierte al individuo con la finalidad de volverlo utilitario a los fines perseguidos por el corruptor. De esta manera, corruptor y corrompido se convierten en una suerte de “socios” de objetivos que atentan contra la sociedad en su parte cultural. La ética y la moral son dos construcciones culturales que elevan a una sociedad al nivel de humanidad. Pervertirlas, degradan a la sociedad. Así, los corruptos son los elementos más degradantes y nocivos de toda sociedad. Y, atentan contra la misma en forma permanente. En el caso peruano, parece que hasta hemos pervertido la idea de ética y moral, para convertirlas en sinónimo de “inútil” e  “inservible”. De esta manera, en los sectores populares, las conductas morales y las ideas éticas son rechazadas porque son visualizadas como formas de debilidad.

Además, señala Saúl Peña:

“Todos los seres humanos tenemos potencialidades de corrupción: somos factibles de corromper o de que nos corrompan”.

De esta manera, la corrupción es un mal social latente en todo ser humano. Su eliminación o desarrollo depende mucho de la manera cómo se trate de entender su existencia. Es por ello que, planteamos la existencia de una Ideología de la Corrupción, es decir, de un soporte de concepciones e ideas de carácter moral, jurídico, político, filosóficas, estéticas y religiosas, que –de alguna u otra forma- se convierten en su vehículo de desarrollo.

La Ideología de la corrupción –como todo conjunto de concepciones e ideas- necesariamente refleja las relaciones económicas que existen en la sociedad donde se desarrolla. De lo contrario, no será una ideología. Pero, esta dependencia inicial –con el tiempo- termina convirtiéndose en una interdependencia ya que, para su desarrollo la ideología depende de la estructura económica y –posteriormente- para el desarrollo de la estructura económica depende de la existencia de una ideología. Esta interdependencia no libera a la ideología de ser un reflejo de la estructura económica, pero la hace más dinámica.

Entonces, ¿cuáles son las características principales de esta Ideología de la corrupción en el Perú?:

  • La crisis económica endémica que ha sufrido el Perú a través de su historia republicana.
  • Los modelos económicos impuestos en el Perú a través de sus casi 200 años de república: semifeudal-semicolonial (1821-1969); capitalismo de Estado-primario exportador (1968-1975) y capitalismo privado-primario exportador-capitalismo dependiente (1975-2017). Actualmente el modelo neoliberal fortalece las bases del sistema capitalista dependiente.
  • La ausencia de una clase social dirigente.
  • La presencia de una clase social dominante que se comporta como una bisagra que une los intereses de las inversiones externas con la explotación de recursos naturales y materias primas a nivel interno.
  • Una clase media urbana comerciante-profesional mayoritariamente alienada al modelo impuesto y al sistema existente.
  • Medios de comunicación que hacen visible las “bondades socio-económicas” del modelo. Generando que la idea de status social se imponga acrecentando el consumismo.
  • La ausencia de un proyecto político-ideológico realmente contrario al existente.

De esta manera, la Ideología de la corrupción controla directamente cualquier toma de decisión política en el país; ya sea a nivel gobierno o a nivel popular. Para las clases dominantes, la corrupción es el medio perfecto que les ha permitido conservar su posición socioeconómica y política de clase dominante; mientras que, para las clases dominadas, la corrupción es el vehículo perfecto para lograr el gran ansiado “ascenso social”. “Roba, pero hace obra”; “Todos son corruptos” o “El mal menor” son manifestaciones de esta Ideología de la corrupción.

Además, como indicó Alfonso Quiroz Norris:

La corrupción constituye, en realidad un fenómeno amplio y variado, que comprende actividades públicas y privadas. No se trata solo del tosco saqueo de los fondos públicos por parte de unos funcionarios corruptos como usualmente se asume. La corrupción comprende el ofrecimiento y la recepción de sobornos, la malversación y la mala asignación de fondos y gastos públicos, la interesada aplicación errada de programas y políticas, los escándalos financieros y políticos, el fraude electoral y otras trasgresiones administrativas…” (2013)

El maniqueísmo bueno/malo también se aplica para los actos de corrupción, pero en el Perú, esto se ha alterado. La Ideología de la Corrupción reconoce que: Ser corrupto es “saber aprovechar su momento”; mientras que no ser corrupto “es de tontos que no saben aprovechar su momento”. Un presidente corrupto es reprochable, pero un funcionario corrupto sólo “te agiliza el trámite”. Un alcalde corrupto debe ser sentenciado, pero un trabajador administrativo corrupto “es comprensivo con lo que la gente quiere”.

Uno –de los tantos- períodos de corrupción más graves que hemos sufrido los peruanos durante el siglo XX se inició en 1985 y terminó el 2000. Fueron quince años que englobaron dos gobiernos primos-hermanos. De éste periodo de corrupción nos han legado para la historia los archiconocidos “vladivídeos”, los cuales, como dice Max Hernández:

Los vídeos documentan un tipo de corrupción con características muy especiales. Si hace unos años hablábamos de la hiperinflación, creo que ahora podríamos hablar de la hipercorrupción”. (2001)

Los popularmente llamados “vladivídeos” nos han dejado conocer el sistema de corrupción más importante del Perú del siglo XX. El asesor presidencial Vladimiro Montesinos se reunió y entregó dinero a políticos, congresistas, empresarios de la prensa, artistas, deportistas, conductoras de televisión, etc. Además, se reunió con militares, banqueros, jerarcas de la Iglesia Católica, etc. quienes en todo los casos complotaron contra la democracia a favor de la continuidad del fujimorato.

Para la gran mayoría de los peruanos, cuando se habla de corrupción se hace referencia al Peculado o al Lavado de Dinero. Según Manuel Maúrtua Donayre:

El peculado se define como la apropiación de dinero o valores del Estado por parte de una persona investida de cargo público, a la que se han confiado los mismos atendiendo a la función que desempeña”. (2010)

De otro lado, Ricardo Soberón Garrido indicó que:

El fenómeno del lavado de dinero es primordialmente atribuible al tráfico internacional de drogas. La literatura y la doctrina suelen atribuir al negocio de las drogas ilegales, es decir al denominado narcotráfico, la necesidad de reciclar el dinero obtenido ilícitamente en circuitos legales. Hoy en día, esto no es así pues las necesidades de legitimar dinero, ilícitamente obtenido son mayores”. (2000)

Se puede decir que, para las grandes mayorías la corrupción está ligada al hecho de desviar dinero del Estado a cuentas (bolsillo) propias –Peculado-, o al hecho de Lavar Dinero del narcotráfico. Siendo que, la corrupción sólo existiría entre los gobiernos (“todos los políticos son corruptos”) y los bancos. Es la GRAN CORRUPCIÓN la que genera el escándalo periodístico y el rechazo popular. Pero, la denominada mediana o pequeña corrupción ha sido casi internalizada por los peruanos. Frente a ella casi nadie actúa; por el contrario la gran mayoría “la comprende” y la “comparte”. Son casi necesarias para lograr los objetivos. Se expanden desde el colegio hasta el hospital.

La investigación por el caso Odebretch es sólo la punta de iceberg. Debajo existe mucha más corrupción. En muchos casos, corrupción enraizada en nuestras costumbres cotidianas. Los llamados “petroaudios” fueron una prueba tangible de la existencia de corrupción al más alto nivel. Un ex presidente denominó rata a uno de los implicados en éste escándalo. Pero, popularmente el término rata no es sinónimo de ladrón o ratero; por el contrario, es sinónimo de astuto y audaz.

Los corruptos son “ratas”, es decir: astutos, vivos, pendejos, se las saben todas; por el contrario, los no corruptos son “sanos”, es decir: tontos, idiotas, estúpidos. Los niños en el colegio quieren ser “ratas” porque pueden copiar en el examen: Los niños en el colegio no quieren ser “sanos” porque eso los ridiculiza. Ya es tiempo de empezar a pensar y poner en práctica nuevas formas de evaluar a las personas en el Perú.

En un pequeño cuento llamado Además, una huelga de Rogelio Peralta Vásquez (1915-1999), el ingeniero Aldo Lizarzaburu del complejo siderúrgico “apoyó” el ingreso de Cecilio Payva como trabajador “a cambio de los tres primeros meses de su sueldo”. Payva pensó pedir postergar la entregar del primer sueldo para comprar ropa y víveres, inmediatamente don Cresencio Pérez le indicó “¡Qué tal lisura! Escucha bien muchacho, ese es un señor, un caballero a carta cabal; lo que dices es una ofensa para él”. La pregunta es: ¿Cuántos “caballeros a carta cabal” tendremos en el Perú de hoy?

*Historiador

Basadre, Jorge. Éste Perú dulce y cruel. En: Jorge Basadre. La Historia y la política. Lluvia editores. Lima-Perú. 1981.

Hernández, Max. Participación en: Corrupción y Democracia. Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos. Lima-Perú. 2001.

Maúrtua, Manuel. Cuestiones de Peculado en el Código Penal Peruano. Universidad Alas Peruanas. Lima-Perú. 2010.

Peña, Saúl. El Proceso de la Corrupción en el Perú. En: Psicoanálisis de la corrupción. Peisa. Lima-Perú. 2003.

Quiroz, Alfonso. Historia de la Corrupción en el Perú. IEP. Lima-Perú. 2013.

Soberón, Ricardo. Situación del lavado de dinero en el Perú. En: Lavado de Dinero. Comisión andina de juristas. Lima-Perú. 2000.