Por:  Bernardo Dolmos Vengoa

Con la furia de la naturaleza no se juega, los huaycos han inundado Lima, el norte, centro y sur del país, la prensa limeña acostumbrada al chisme farandulero, nuevamente de manera sensacionalista en vivo y directo trata de cubrir este fenómeno de la naturaleza, es que las lluvias para quienes desde niño estamos acostumbrados al frío, al calor, a la granizada, la nevada, las heladas, no nos parece nada extraño, pero estas catástrofes preocupan especialmente cuando los gobernantes improvisan soluciones.

Las noticias hablan de los ríos Huaycoloro, Chillón y Rímac, así como de ciudades del norte y sur, pero se olvidan de las provincias y ciudades de las serranías, así tenemos, Chumbivilcas, Canas, Espinar, Cotabambas, Antabamba, Cerro de Pasco, Ayacucho, Cajamarca, etc. En los cuales la lluvia, granizada, heladas y nieve hacen estragos, pero no existe la más mínima voluntad de apoyo del gobierno central, los gobiernos regionales, locales, etc. Ahora han puesto la cabeza bajo tierra al mismo estilo del avestruz.

¿Por qué recién darán 100 mil soles a los municipios para combatir los huaycos?, ¿Se olvidaron acaso que, en esta época cada cierto tiempo las lluvias son torrenciales?, ¿Seguirán dudando del fenómeno del niño que elevó la temperatura del agua de mar de 25 a 29 grados centígrados? Recordemos el año 2010 el desborde del Río Huatanay y Vilcanota, casi desaparece Huacarpay y muchas poblaciones ribereñas, destruyó los puentes de Pisac y Urubamba, la hidroeléctrica de Machu Picchu, Santa Teresa, Huayopata, Maranura, Quillabamba, Palma Real, etc.

Lo cierto es que no hay política de Estado, referente a prevención de desastres por la furia de la naturaleza. Tampoco hay una tecnología de predicción de desastres, especialmente de los caprichos del fenómeno del niño. Es de conocimiento general que el Niño es un fenómeno cíclico que se repite permanentemente en la costa peruana y muchas veces se traslada a otros países de américa latina y el mundo. Debería establecerse políticas de prevención para evitar problemas graves, deben estratégicamente construir puentes y carreteras de mayor magnitud, tener maquinarias, equipos de emergencia, alimentos, etc., prohibiendo la construcción de viviendas en zonas de torrenteras y huaycos.

En la época del gran Imperio Inka, está demostrado que sabían sortear estos problemas, pues tenían un gran conocimiento de los fenómenos de la naturaleza y tenían medidas de previsión muy importantes y obligatorias, como los grandes canales con muros inkas que permitían encausar los huaycos, además que no permitían asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, como lo que ocurre actualmente, eran políticas de prevención de desastres, manejo del agua, riegos, caminos, murallas, colcas de almacenamiento de alimentos para épocas de sequía o de exceso de lluvias, etc.

Entonces ahora que los neoliberales no se rasguen las vestiduras, ante los huaycos, el problema es el estado y los gobernantes que no tienen la capacidad institucional, organizativa y material para prevenir y resolver, simplemente improvisan y declaran en emergencia determinadas zonas para dedicarse al saqueo económico ya que los gastos son de libre determinación tal como lo hacen con nuestras riquezas naturales, y las arcas del propio Estado.

Los huaycos han logrado distraer los gravísimos problemas de corrupción e incluso la interpelación y censura del Vicepresidente Martín Vizcarra. Para colmo hasta los empresarios de la Confiep que deben al estado la friolera suma de 15,000 mil millones, ahora con su flamante presidente Roque Benavides (fujiaprista), empresario minero deudor de más de 250 millones de dólares al estado que quiere secar lagunas como Conga y otros para convertirlo en basureros, exige que no se hagan los juegos panamericanos y que se atienda a Piura. ¿Por qué no paga sus impuestos y hacen lo mismo los grandes empresarios que evaden al fisco y con eso resuelvan el problema generado por las lluvias torrenciales y huaycos? A estos empresarios caraduras la Sunat no les dice nada.

Hay dinero suficiente para atender estas emergencias, así como para los panamericanos, ese es otro tema Entonces evitemos el falso debate distractivo neoliberal de atender primero todas las zonas afectadas por los huaycos y cancelar los panamericanos. No podemos caer en ese juego de elegir entre reconstruir las zonas afectadas u organizar los Panamericanos. Ya que todos conocemos que un evento de muchísimas disciplinas deportivas traerá miles de atletas y deportistas del continente, técnicos, familiares y turistas que permitirán ingresos al fisco y a las zonas turísticas. Ya depende de la capacidad de ejecución pues habrá una infraestructura deportiva muy importante para la promoción deportiva de las generaciones futuras. El gobierno si tiene el suficiente presupuesto, las arcas del Estado peruano está llenas de dinero destinadas para atender la reconstrucción de las zonas afectadas por los huaycos, aparte de los 100 mil soles que está dando directamente a los municipios. Más bien el pueblo organizado debe fiscalizar que estos dineros sean utilizados realmente en las zonas afectadas por los huaycos.

Los damnificados de la furia de la naturaleza siempre son los sectores más empobrecidos de nuestra patria. Mientras las clases dominantes y las transnacionales felices siguen con sus millonarias ganancias aprovechan al máximo estos desastres para seguir corrompiendo autoridades y funcionarios, cuyos dineros muy bien pueden servir para labores preventivas, a la infraestructura y proyectos productivos, en el marco de un proyecto de desarrollo nacional. Por ello exigimos celeridad y eficiencia, inmediata atención a los miles de peruanos que sufren por los huaycos e inundaciones, hay que brindar los servicios básicos, dotar de alimentos, agua, medicinas, planificar con visión futurista la  reconstrucción de sus viviendas y tierras de cultivo arrasadas.

Momentáneamente el huayco de mafias corruptas de gobiernos anteriores cuyos presidentes, ministros, funcionarios y del actual gobierno, han sido encubiertos como cortinas de humo por los huaycos de la naturaleza. Han postergado la interpelación a Martín Vizcarra vicepresidente y ministro de transportes, seriamente comprometido en el affaire de la adenda de chinchero. Así como de los otros que no escapan al brazo largo y corrupto de Odebrecht, Graña y Montero, ICCGSA y JJC Contratistas Generales que sobornaron funcionarios públicos con el propósito de adjudicarse proyectos importantes para saquear las arcas del estado.

Estas contradicciones secundarias de empresarios saqueadores de los recursos naturales con los lobbystas de palacio de gobierno, tienen como comparsa a eunucos saltapericos congresistas de diversas bancadas y al propio corrupto alcalde de lima, Luis Castañeda que utilizó el 85% de fondos de emergencia en la costa verde, ¡Que sinvergüenza!, con el mismo fin para así tener campo libre para las próximas elecciones. Aquí nada es casual, todos apuntan un solo objetivo, el recambio neoliberal, que garantice sus intereses subalternos, generando mayor descomposición política-social y vacío de poder. Entonces cuando hablan sobre apoyo a la población damnificada lo hacen hipócritamente.

Si tocamos el terreno regional y municipal, también es grave la corrupción, así tenemos la descolmatación del río Huatanay por parte del Gobierno Regional ¿Qué pasó con los 11 millones de soles?, ¿Por qué se duplicó el presupuesto de ejecución de la inconclusa vía de evitamiento por Odebrecht y el millonario despilfarro en la construcción del Hospital Lorena ejecutado por OAS? En estas obras hay complicidad de autoridades y funcionarios regionales de gestiones anteriores y actuales. El poder judicial debe sancionar ejemplarmente a todos los implicados.

Finalmente, conocemos que las consecuencias del cambio climático son responsabilidad de la irracionalidad del capitalismo salvaje y las transnacionales, cuyo afán de lucro destruye permanentemente la naturaleza y ha puesto en peligro a la humanidad, así como a la flora y fauna terrestre, y en nuestra patria se repite el saqueo permanente de nuestros recursos naturales, deterioro del medio ambiente y el agua.

Nuestro pueblo debe organizarse para afrontar estas dificultades, tenemos tradición de lucha, trabajo y apoyo comunitario de la minka, el ayni, etc., por eso la organización y solidaridad de nuestro pueblo con nuestros compatriotas de las zonas afectados debe efectuarse con mucha creatividad, al mismo tiempo exigir y estar vigilantes para que se efectivice la atención del Estado hacia los damnificados.

 

Cusco 20 de Marzo del 2017.