Por: Luis Gárate
Las recientes noticias que dan cuenta de serias inundaciones y huaycos en ciudades costeras del norte del país, como Piura, Chiclayo, así como en Lima nos muestran no solo la gravedad de los fenómenos atmosféricos de esta temporada, sino una total ausencia de políticas de prevención del Estado.
Las predicciones atmosféricas están a cargo del SENAMHI, agencia estatal que monitorea las variaciones del tiempo y los las anomalías como las de esta inusual intensidad de la ola de calor que está teniendo serias repercusiones por el cambio de las corrientes marítimas y el denominado Fenómeno del niño, que viene acompañado de lluvias torrenciales, desbordes de ríos y las consiguientes inundaciones y deslizamientos de lodo y piedras conocidos como los huaycos.
Lo que estamos viendo es la falta de efectividad en la acción del gobierno central, de sus agencias como el Ministerio de vivienda, de Defensa civil así como de los Gobiernos Regionales y locales, que no han tomado las previsiones del caso en obras como muros de contención, descolmatación y canalización de las cauces de los ríos, eventual reubicación temporal o definitiva de poblaciones de zonas de alto riesgo, entre otras medidas.
Otra tema evidente es que muchos se preguntan -especialmente algunos desubicados en los medios de comunicación- el por qué hay tantas poblaciones viviendo en zonas inseguras, en las riberas de los ríos, en lugares que antes fueron rellenos sanitarios, en las laderas de cerros que están cerca a los cauces de los huaycos. La razón principal de la ocupación informal de esas zonas es una total ausencia de políticas de planificación del territorio, de la función del suelo y de la vivienda social para los llamados sectores D y E, que no han sido beneficiados de los programas de vivienda del gobierno (como el Fondo Mi Vivienda y Techo Propio) y que obliga a los sectores más pobres a vivir en las condiciones más precarias y con el riesgo de exponer sus vidas a estos desastres.
Si el gobierno de PPK, los Gobiernos Regionales como el de Piura, La Libertad, Lima provincias, la Municipalidad de Lima, entre otros tantos implicados en este problema fueran un poco más precavidas y no tendrían ese sello de clase, que desprecia a los sectores populares y solo los ve como clientela política, se preocuparían un poco más por salvaguardar la vida de miles de compatriotas que se encuentran expuestos a estos fenómenos de la naturaleza. A esto habría que agregarle que en el futuro cercano nos espera un agravamiento de esos desastres por el cambio climático.
Una política integral de prevención debe articular realmente a los organismos y las políticas públicas, incluyendo las de vivienda, distribución del suelo, agricultura, salud entre otros. Una política que se enfoque en medidas de prevención, infraestructura adecuada y ante todo, facilitando condiciones para que los sectores populares puedan vivir en condiciones dignas y en lugares sin alto riesgo.