Por: Mario Tejada

Para los marxistas leninistas la conmemoración de los 100 años de la Revolución de Octubre nos produce sentimientos encontrados, de derrota, por un lado; y optimismo, expresión de una esperanza y una fe, por el otro.

Ello, porque la confianza que tuvimos  en la construcción del socialismo fue mellada en la seguridad que esta extraordinaria experiencia histórica, a pesar de las limitaciones que llevaba a cuestas –y precisamente por ellas- era invencible, porque era superior  al sistema capitalista. Hoy sabemos que estábamos equivocados, porque ello no ocurrió así, y que el desplome de lo que fue la URSS ha llevado a un gran vacío en la teoría y práctica revolucionaria en las clases sociales populares  para su liberación.

Por otro lado el capitalismo en su versión neoliberal actual está causando graves problemas económicos, sociales y culturales que, inclusive, ponen en peligro la existencia de la especie humana, según los más destacados ecólogos. De nuevo cobra actualidad la famosa frase de Rosa Luxemburgo: ¡Socialismo o barbarie!, aquí surge nuestra esperanza acentuando nuestra fe.

El siglo XXI constituye un gran desafío teórico práctico para los partidos políticos que tiene como bandera en su programa construir una sociedad que supere los males y limitaciones del capitalismo. Lo cual implica tener en cuenta los gruesos errores que se cometieron bajo el paraguas del marxismo leninismo, pero también nos convoca a saber valorar sus logros.

LA CUMBRE

El hecho histórico más trascendental del siglo XX ha sido la Revolución de Octubre, como bien lo señaló el destacado historiador Eric Hobsbawm. Ello, porque demostró a todos los pueblos de la Tierra que era posible que un país fuera gobernado por las clases populares y que, por lo tanto, era capaz de administrar el Estado sin necesidad de la burguesía y sus funcionarios. Esta gran conquista de la humanidad la logró  la Revolución de Octubre

Una de las bondades de esta experiencia es la gran capacidad que tuvo para generar justicia social y desarrollar las fuerzas productivas. Sus contribuciones al distribuir de mejor manera el excedente económico que se producía (ojo no la plusvalía) e invertirlo en educación, salud y cultura deben ser revaloradas, así como apreciar en toda su dimensión el tiempo libre de las personas, de los trabajadores.

La tendencia en el capitalismo de todo lo existente convertirlo en mercancía, incluyendo al ser humano, fue rechazada por esta experiencia. Si algo extrañan los ciudadanos que vivieron esta realidad y que hoy “gozan” del sistema capitalista, fue el disfrutar del tiempo sin apremios ni presiones, ya que era suyo y no debía ser vendido a fin de lograr una economía para la subsistencia.

Las conquistas en la ciencia y la tecnología al servicio los seres humanos y no para enriquecer a un minúsculo grupo que conforma la burguesía, dueños de las transnacionales, es otra de sus  contribuciones. El Sputnik, la perra Laika, Valentina Tereshkova, Yuri Gagarin han ingresado a la historia como símbolos de avances destacados de los seres humanos para la paz y no para la destrucción y la guerra. Lo mismo podemos aseverar del apoyo y la solidaridad a los países del Tercer Mundo y a la luchas por la descolonización en el siglo pasado. Cuba, es un ejemplo de lo expuesto.

Sería mezquino negar los logros de la Social Democracia a favor del pueblo y de la clase obrera en Europa teniendo como marco el capitalismo. Pero, también es verdad que ello no hubiera sido posible sin la existencia de la URSS. El miedo y el pánico que ocasionó en las burguesías internacionales esta experiencia socialista, contribuyeron en buena medida a que ello fuera posible. Hoy, buena parte de estos Partidos han sido absorbidos por las burguesías neoliberales; y lo peor, se han convertido en los implementadores de sus nefastas políticas en contra del pueblo y del proletariado de sus respectivos países.

Tratar de comparar la experiencia socialista fallida iniciada con la Revolución de Octubre con el Fascismo, solamente es posible por el dominio que ejerce el imperialismo sobre las grandes medios de comunicación a nivel mundial y en nuestro país. Su gran poder se demuestra cuando han impuesto que Fascismo y comunismo son iguales o similares en la mayoría de las clases sociales populares. A finales de año y en lo que va de éste, se ha hablado y especulado mucho sobre la post verdad. He aquí un claro ejemplo de ella, y de la importancia de la lucha por las ideas en un contexto de la consolidación del capitalismo a nivel mundial. 

EL ABISMO

Existen innumerables investigaciones y libros sobre el colapso de la URSS y de lo que se denominó el bloque de Europa Oriental. Unos, señalan que desde sus inicios esta experiencia no tenía futuro, por ser Rusia un Imperio sin una tradición democrática, con una población básicamente campesina y un desarrollo capitalista incipiente. Otros, indican que el triunfo de la corriente comandada por Stalin dentro del Partido es la culpable de ello; y, también, existen investigadores que se refieren a que, como consecuencia de la Guerra Fría, se concentró el mayor esfuerzos en desarrollar la industria de armamento, particularmente el nuclear, dejándose de lado la satisfacción de las necesidades de la población, decayendo estrepitosamente el sector agrícola: se optó porlas armas a la mantequilla.

Lo expuesto, constituye argumentos sólidos que son partes de un todo por los cuales fracasó la Revolución de Octubre. Es difícil, particularmente para el que escribe, porque no es un experto en la materia, señalar cuáles son los principales y los secundarios. Pero sí nos interesa resaltar un elemento que creemos fue uno de los principales para su fracaso, y que por su actualidad tiene importancia a nivel mundial, y desde luego en nuestro país. La relación entre socialismo y democracia, y más ampliamente, entre socialismo y democracia. 

¿Por qué en la URSS y los países de Europa Oriental no fue posible desarrollar las ciencias sociales tan igual como sucedió con las ciencias naturales? Por la falta de libertad, por la falta de espacios donde se podía dialogar e intercambiar opiniones en relación a determinados temas científicos. No existían las mismas condiciones para sus investigaciones, foros y congresos entre los físicos, químicos y biólogos, que entre los economistas, sociólogos y antropólogos. Lo mismo podemos señalar para los artistas.

El caso que conozco bien que es la cinematografía soviética, es lamentable. Y  Sergei Eisenstein, uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos a nivel mundial:  resulta patético. Similares hechos sucedieron con los organismos de masas: sindicatos, organizaciones campesinas, organismos económicos como las cooperativas y otros. Extender los ejemplos no es necesario, porque son muy conocidos.

El Partido dejó de representar al pueblo y a sus clases sociales; y sucedió lo contrario: más bien a éstas, el Partido las obligó a estar a su servicio. El resultado fue la manipulación, el maltrato y la exclusión. Esta cruda realidad, a los marxistas leninista nos debe llevar a realizar profundas investigaciones y reflexiones sobre el problema del poder, su relación con el Estado y la democracia. Pero no la democracia tal como lo entiende la burguesía, sino partiendo de las experiencias que algunos investigadores de izquierda denominan democracia radical, y cuyas expresiones incipientes la encontramos en el siglo XXI en gobiernos de izquierda en América Latina.  

Lo que es imprescindible resaltar, es que es casi improbable que se puedan seguir creando países cuyo futuro es el socialismo con partido único, donde el partido y el Estado se amalgaman. En otras palabras: partido=Estado.   

Que actualmente existan Estados socialista con tengan rasgos con las características antes expuestas, ¿nos debe llevar a condenarlos?  No. ¿Que constituyen un problema para el desarrollo del socialismo a nivel mundial? Sí. Lo que debemos señalar es que este problema lo debe resolver cada país con autonomía, y como todo hecho social hay que señalarlo, precisando las diferencias entre nuestras apreciaciones y las del imperialismo.    

¿QUÉ HACER?    

La tradición de las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos

El 18 Brumario de Luis Bonaparte / Carlos Marx

Nuestra realidad es la del siglo XXI y no la del XX. Y el Perú, nuestra patria, la conocemos poco y mal. En la actualidad, no hemos sido capaces de seguir el ejemplo de Mariátegui. Por ello, no lo tomamos en cuenta y sus obras fueron publicadas y dadas a conocer por su familia, y no por los que se consideraban y se consideran sus herederos políticos.

Buscamos solucionar los problemas de nuestro país leyendo o estudiando a marxistas extranjeros (que hay que hacerlo), y del Amauta, reconocido como el más destacado marxista de América,  conocemos más su iconografía que sus libros. Y el ejemplo, sí, el ejemplo que nos legó –que ha sido lo más importante de su vida- con su práctica política y de investigación dando a conocer en su época la realidad peruana en su integridad para transformarla en una sociedad socialista, casi no la tomamos en cuenta.

Hay que asumir con humildad, entereza  y responsabilidad lo que nos enseña el pueblo en relación a Mariátegui, su obra más leída y comentada son los 7 Ensayos de la realidad peruana  y no Defensa del Marxismo. Este hecho nos indica que debemos realizar nuestras propias investigaciones sobre la realidad en la que realizamos nuestra práctica social y accionar para transformarla; pero también hay que leer y estudiar las investigaciones que se producen en la actualidad sobre los diversos aspectos de la realidad peruana en todas sus manifestaciones como lo practicó Mariátegui.

Estudiar a Mariátegui es un gran desafío para los marxistas leninistas. Pero en el siglo XXI, más que estudiarlo hay que seguir su ejemplo.  Si no conocemos el Perú contemporáneo desde sus raíces, e igualmente América y los otros continentes, va a ser imposible que la izquierda haga posible  transitar a nuestro Perú hacia un país viable; y menos, a una patria socialista.