Por: Augusto Lostaunau Moscol *

A la memoria de Julio Yovera Ballona, mi amigo.

En mayo de 2012 se llevó a cabo el 13° Encuentro Internacional Itinerante Capulí, Vallejo y su Tierra, en las ciudades de Lima, Trujillo y Santiago de Chuco. Entre los destacados ponentes se encontraba el profesor Julio Yovera Ballona, quien participó con su ponencia: La Universalidad de César Vallejo. Dicha ponencia, posteriormente, formó parte del libro Tres Docentes Hablando de Vallejo, donde también se recogieron las ponencias de los profesores Percy Julián Uribe y Carlos Rojas Galarza.

La idea principal de la ponencia del maestro Julio Yovera Bayona, es demostrar que a pesar de la existencia de una fuerte persecución política, intelectual y laboral contra César Vallejo en el Perú, nuestro vate universal jamás centró su obra en el ataque artero contra los gobernantes de turno de nuestro país; por el contrario, su literatura (prosa y verso) en todo momento buscó liberar a nuestro pueblo de un sistema perverso que garantiza la riqueza de la minoría condenando a la pobreza a las grandes mayorías.

Yovera anota que:

“El 17 de junio de 1923, en el vapor Oroya, César Vallejo se embarcó para Europa y no retornó más. Se fue herido. En su propia tierra de Santiago de Chuco y en Trujillo (capital del Departamento de La Libertad) y en su propia patria (Perú), la crítica literaria oficial lo ignoró y desdeñó; el poder, con su traje de justicia, lo encarceló y, con su traje de autoridad educativa le cerró las puertas para que no pudiera ejercer la docencia, actividad que había desempeñado en Trujillo, (Colegio Nacional de San Juan, donde tuvo como alumno, en 1917, a quien años después sería el destacado novelista Ciro Alegría Bazan (1909-1967), en Lima (Colegio Barrós, en 1918), y Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, en 1919). Pese a esas experiencias negativas, cuando le tocó transitar por diversos caminos del mundo, llevó consigo su cultura ancestral, y la expresó y plasmó en sus actos y en su obra.”

Vallejo llegó a Francia en julio de 1923. Llegó al país de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, aunque, ya no era así. La Comuna de París (1871) y La Primera Gran Guerra (1914-1919) determinaron el terror de la burguesía al proletariado. París no sólo era La Ciudad Luz de la Belle Epoque, también era una ciudad donde miles de obreros desocupados se arremolinaban en las puertas de las fábricas solicitando un puesto de trabajo al cual accedían si aceptaban jornadas muy largas y salarios muy bajos.

Esto debió impresionar a César Vallejo, quien para poder vivir se convirtió en traductor y colaborador de revistas y diarios del Perú. La revista Mundial le permitió contar con un salario mínimo. Su posición de inmigrante y carencia de dinero lo acercaron a la realidad de las clases populares urbanas parisinas. Poco a poco percibió la injusticia de un sistema que bajo la apología de la propiedad privada sólo la garantiza para quienes más dinero tienen.

Julio Yovera indica que:

“París lo apretó de pobreza material. Después de todo, la bella ciudad cosmopolita no era la tierra prometida, ni el paraíso que arrojaba maná, por lo menos no para los intelectuales y los artistas que habían comprometido sus ideales altruistas con el destino de la “inmensa humanidad” como la llamó el poeta turco NazimHikmet”.

Además, como bien señala Yovera:

“Vallejo enfrentó con dignidad su estrechez material. No fue nunca un paria, como cierta crítica lo ha presentado. Tampoco fue un logrero ventajista. Alguna vez gozó de una beca que le otorgó el gobierno español por gestión de su amigo Pablo Abril de Vivero (1894-1987), pero renunció a ella por voluntad propia”.

Asimilando las ideas socialistas, Vallejo viaja por Europa. Dos veces visita la Unión Soviética donde es testigo de los grandes esfuerzos por construir un sistema nuevo. Vallejo se vuelve militante del Partido Comunista Español y de la Célula Comunista en París junto a Armando Bazán, Juan Paiva y Eudocio Ravines, tomando contacto y militancia con el Partido Socialista de José Carlos Mariátegui. Posteriormente se inscribe en el PC Francés. Este proceso lo hace madurar políticamente como escritor. Yovera determina que:

“Trabajar por el destino de la humanidad como opción de vida, desde la condición de poeta o de artista, lleva necesariamente a una toma de posición. Ese es el ideal, el mito, la fe que mueve a los hombres sensibles. Así cerró una estación de su vida y obró otra, de adhesión definitiva al socialismo. Vallejo no cambia su espíritu de artista, con él siente, interpreta y recrea el mundo”.

Igual que César Vallejo, nuestro amigo el maestro Julio Yovera Ballona también asumió trabajar por el destino de la humanidad sin dejar su espíritu de artista. Sindicalista de ideas de cambio social, Julio Yovera no le dejó de cantar a su Catacaos, a los chilalos y a Micaela. Hoy Julio, para nosotros están con Vallejo y Mariátegui.

*Historiador