Por: Bladimiro Begazo Begazo

Camarada Tallán:

Discúlpame, tan pronto me esteré de tu partida quise escribirte una líneas, pero estaba bloqueado y no pude hacerlo. Hoy 31 de marzo, quiero decirte que tu fallecimiento me ha conmovido profundamente; no pensé que la muerte traicionera te arrebatara la vida con tanta rapidez, porque hace 72 horas me comuniqué con  uno de tus hijos y me dijo que estabas en recuperación.

 Me duele  mucho tu desaparición física porque en lo personal nos conocimos en la década de los 70, en plena dictadura militar cuando clandestinamente teníamos que asistir a las reuniones o plenos del  Comité Central y nunca sentimos temor o vacilábamos porque estábamos convencidos de nuestros ideales socialistas y comunistas.

Han pasado tantos años mí estimado Julio y nuestra amistad nunca se resquebrajó, pese a que en  varios temas hemos discrepado, pero como comunistas y militantes de Patria Roja eran cosa del momento porque nuestro proyecto es  histórico y no circunstancial. En las luchas internas con los elementos anti partido, siempre estuvimos juntos en el mismo frente y  en los últimos  años como integrantes de la Comisión de Control y Disciplina, adoptaste una posición  serena y bien fundamentada, por eso tus opiniones tenían mucho peso e influencia en los integrantes del  Buró Político y el Comité Central.

Mi estimado Julio: tu partida es irremplazable, pero tu ejemplo perdurará por siempre, solo te diré finalmente, que las tareas que conversamos continuarán implementándose en marco del reordenamiento y campaña política nacional que acordó el partido, nuestro querido partido, sólo que  ya no irás físicamente a tu tierra piurana, como prometiste.

Desde Arequipa, donde estuviste en tanta  ocasiones, los camaradas te rendimos un  homenaje postrer, porque tus conferencias magistrales que dictabas seguirán resonando en el local del Partido y del querido SUTEP. El discurso de homenaje a Horacio Zeballos que nos brindaste el año pasado,  seguirá retumbando  en el cementerio general de la ciudad blanca.

Estimado y querido camarada Tallan: tú no has muerto, porque  los dirigentes, cuadros y militantes del partido seguiremos proyectando tu  imagen  por siempre.